A veces…quisiera volver

A veces quisiera volver a la quietud de tu horizonte. A tu constante aburrimiento que sosiega el alma y aturde el pensamiento. A tu paz. A veces quisiera volver a tus calles para quedarme. Volver a ver tu cielo limpio cada mañana, a sentir tu frío y tu lluvia calarme hasta los huesos.

Y es que a veces, en la soledad de algunos de mis días, siento que me llamas desde lejos, porque ya no me acuerdo de ti lo suficiente. Pero lo que no sabes es que cada vez que me acerco a tu verde-gris infinito siento que te echo de menos, a veces demasiado. Porque cuando te miro, me siento libre, alejada de este caos que me agota y al que me acostumbré sin darme cuenta.

Hay días en los que me pregunto si a tu lado sería mejor. Y la duda se ríe de mí en la cara cuando recuerdo mi yo junto a ti, ese yo que entonces ni yo quería pero que lejos de ti se hizo grande, se hizo fuerte y mejor, y ahora tiene miedo de abandonar lo que consiguió cuando no estaba a tu lado. Pero, ¿sabes? ese yo te anhela igualmente muchas veces, aunque no lo creas, aunque suene a nostalgia momentánea de un día de lluvia.

Ese yo que perdió la libertad una tarde corriendo en tus calles. Ese yo que aprendió a escribir poemas mirándote tras la ventana, eso yo soñador que ya apenas sueña, ese yo triste que ahora está alegre. Ese yo nervioso que se ha calmado. Ese yo que, en el fondo, sigue siendo el mismo yo de siempre, enamorado de ti cuando te mira.

Y aún te miro, y no me canso de mirarte. Te descubro en silencio en lo alto de ti misma y me pareces todavía más hermosa, más blanca si cabe. Y aquí, en lo alto, te haces guerrera y es difícil conquistarte porque aquí no existe el tiempo y eres, en tu esencia más pura, tú. Pero luego, cuando bajas, te haces suave, nos deleitas con esa calidez que se me antoja dulce y me sonríes. Y es esa estampa infinita, la guerrera al fondo, la princesa, abajo, la que te hace única, diferente, la imagen que mis ojos guardaron en mi memoria para pensarte cuando no estás. Y cuando no estás, y te pienso, es cuando entiendo que, a veces, quisiera volver a la quietud de tu horizonte, para quedarme contigo y descubrirte… de nuevo.

Imagen de la cabecera: http://www.destinocadiz.com/

Deja un comentario