Un cambio

Un cambio. De rumbo, de horizonte. Sin saber a donde, sin saber por qué, ni como, ni cuándo. Llamar a puertas y más puertas, hasta que te duelan los nudillos y luego, hasta que te sangren. Y si no abre ninguna, atreverte a forzar la cerradura. Porque sí, porque te lo mereces, porque llevas años esperándolo y ya te toca.

Un grito. Romper el silencio para callar tu conciencia. Ponerte en tu sitio, sin miedo, sin temor a perder. Con esperanzas de ganar. Decir de una vez todo lo que callaste y no debiste. Bien alto, que oigan que estabas aquí, que siempre has estado. Porque sí, porque el silencio sólo es bueno cuando es buscado, porque ha llegado la hora de decir quién eres, de una vez.

Y unas palmas, unas palmas de aquellos que siempre creyeron en ti. Unas palmas ante la estúpida cara del que creía que siempre tendrías la cabeza agachada.

Y luego, con elegancia, quitarte el sombrero. Justo antes de que los cambios que deben impulsar el cambio de rumbo aparezcan. Una señal de que llegaste a tiempo. De que ahora, sí, vas a poder hacer grande a otra persona. Porque sólo puedes dar lo mejor de ti mismo cuando estás en paz con tu conciencia.

Un cambio…pero empieza hoy, porque vas tarde. (Y no permitas que se te caiga el sombrero en el camino).

2 thoughts on “Un cambio

    1. Pues si, hay que evolucionar, cambiar para encontrarnos…aunque no siempre es fácil… a mi me gustaría cambiar algunas cosas de mi vida. Ojalá algún día tenga el valor de hacerlo…
      Gracias por tu comentario 🙂

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