Te miro…

Te miro,
y lo cierto es que ya no se muy bien como mirarte,
si hacerlo con la nostalgia de quien perdió la infancia contigo
o hacerlo con el cariño de quien te tiene, a ratos, en la distancia.

Y a veces me sueño dormida en tus brazos,
con esa paz escondida que me transmites,
y temo tu abrazo, tu noche infinita,
tus sueños perdidos, tus rosas marchitas,
y temo, quizás, querer quedarme contigo,
volver al pasado, de días sin abrigo;

y puede que tema perder el ahora,
los sones que marca este mar que, escondido,
me salva de sueños rotos, me enseña otros,
me dicta sentencia en la arena del olvido,
me calma, me atrapa, me suelta de nuevo,
se lleva mi alma sin más, mis días heridos…

Y, ahora que lo pienso,
a ti también te miro,
y lo cierto es que tampoco se muy bien como mirarte,
si hacerlo con la esperanza de quien se hizo grande a tu lado
o hacerlo con el miedo a no vivir contigo.

 

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