¿Qué por qué me gusta el Mundial de Fútbol?

No me gusta el fútbol. Digamos que lo que me gusta en realidad, más que el partido en sí mismo, es lo que se crea en torno en él: amigos y familias reunidos en torno a una mesa, comida, bebida, piques sanos, risas… Sin embargo, cuando llega el Mundial es otra cosa…

He de reconocer que lo afronto con cierta ilusión, y que soy de esas que engalana su casa con banderas de la Selección Española y que hasta que se compra una camiseta de España que, posiblemente, sólo me ponga un mes y luego olvide en algún cajón. Pero más allá de todo esto, me agrada mucho lo que ocurre en mi país en estos días.

Porque durante el Mundial de Fútbol no hay Real Madrid, ni Barcelona, ni Mesi, ni Cristiano… hay España, hay Iniesta. Porque no se enfadan amigos y hermanos por un dichoso partido, y no existe el..”es que os han regalado el partido” o él…”como tenéis al chupón de Cristiano”. Porque casi todos los españoles piensan y sienten igual por algún tiempo. Porque vamos a una. Porque salimos a la calle a defender nuestra bandera como nunca. Porque estamos unidos. Porque nos sentimos orgulloso.

Porque en el Mundial puedo colgar una bandera de España en mi casa sin que me tachen de “facha”. Porque puedo sentirme española (por muchos errores que se cometan en mi país) sin que me hablen de independencia catalana. Porque puedo compartir una copa con alguien cuyos ideales políticos no casan con los míos. Porque el pueblo sale a la calle. Porque grita, habla y se ríe. Porque mi dormida patria despierta un momento, se llena de ilusión y sonríe, aunque sólo sea para dormirse de nuevo.

La pena de todo esto es que dure lo que dura España en el Mundial de Fútbol de 2018, y que luego todo se acabe. Y volvamos a ser pájaros caídos de un país al que le han puesto los cuernos unos políticos sin escrúpulos. Y volvamos a ser esclavos de un sistema que oprime al obrero desde hace tiempo. Y volvamos a ser rivales de nuestros vecinos. Y volvamos a apagar nuestras voces. A ponernos de rodillas.

Porque el Mundial es, eso, una utopía que se hace realidad unos días. Un sueño que fracasa cuando la Selección vuelve a España. Una lucha de un pueblo que dejó de luchar hace tiempo. Una bandera que deja de tener seguidores cuando suena el pitido final. Un país…que calla de nuevo con el calor del verano.

Pero me gusta, sí, me gusta, que al menos por unos días, tiñamos de rojo las calles… aunque no sea, como debiera, para “cortar cabezas”

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