Improvisaciones (Voces)

Pensaba hoy, qué podía escribir. Cómo obligar al pensamiento a detenerse en el arte de la creación. Esto no es fácil, ni mucho menos, porque no podemos obligarnos a crear, o podemos pero no siempre saldrá como queremos. Y no saldrá como queremos porque yo creo que el arte habla a través del alma, y el alma no siempre está dispuesta a compartir. Pero hoy quise retar a la mente. Quizás porque eso que llaman, o llamamos, inspiración, no viene últimamente muy a menudo, y alguien que practica la escritura no puede permitirse el lujo de dejar de escribir por mucho tiempo. Así que… ¿por qué no empezar a transmitir sensaciones de lo que sea?

Y entonces oí apagada una voz que muchos días me tortura (y no hablo de tortura en el sentido estricto de la palabra sino de tortura laboral a la mente, cansada ya de trabajar para mentes absurdas que aprovechan el trabajo ajeno en su beneficio sin ni siquiera dar a sus “salvadores” el reconocimiento que merecen) pero críticas aparte, esto daría para escribir, y mucho, pensando en la voz, la voz empezó a susurrar en mi mente…

Voces calladas, voces que gritan,
voces absurdas en el murmullo,
voces que alegran, voces que matan,
voces perdidas tras el barullo,

voces valientes, voces cobardes,
las que se estancan, las que maldicen,
voces temidas, voces amadas,
las amargadas, que sobreviven,

voces y voces tras la ventana,
miles de vidas que entre palabras
pierden la fuerza, ganan batallas
buscan condenas, voces que salvan…

Pero yo prefiero la voz del alma,
la que me calma, la que no miente,
la que me salva cuando me escribe,
quien solitaria, siempre me entiende,
la que me mata…y me revive.

 

Pues esto salio, de esta prueba obligatoria de salir. Y no sé si salió de la mente o del alma, ni si estuvo a la altura pero, a veces, es necesario obligarse!!! Feliz Martes 🙂

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