¿Felicidad Laboral?

El empleado feliz es más rentable… o eso dicen los expertos, pero yo me pregunto, ¿quién se atreve a hablar de felicidad laboral en España en los tiempos que vivimos? Si ni siquiera puedan garantizarnos un empleo estable con unas condiciones laborales dignas, ¿cómo van a garantizarnos que, encima, estemos contentos? Lo primero es lo primero y sin lo primero no hay felicidad que valga, pero parece que no se enteran. Y el problema es que hay quien tiene la poca vergüenza de decir que uno de sus objetivos es convertir la empresa que lidera en una empresa feliz y que está apostando fuertemente por la felicidad de sus empleados. Yo conozco a unos cuantos. Pero la felicidad de un empleado no es lo que ellos creen que hace felices a sus empleados, sino lo que de verdad les haces felices pero, ¿alguien les ha preguntado? Y no creáis que la felicidad de un trabajador es cobrar más, tener más días libres o hacer menos (que también), yo creo que lo más importante para un empleado es poder conciliar la vida personal y laboral y eso, en España, como tantas otras cosas, es muy difícil, porque pocas empresas apuestan por ello y las que apuestan por ello, no lo hacen del todo bien…

Por eso hoy quiero analizar un concepto que podría acercarse a esa felicidad laboral de la que muchos hablan pero de la que pocos pueden presumir, una idea que cada vez suena más, aunque creo que nos queda un largo camino para poder convertirla en realidad en España. Se trata del flexiworking, o autogestión de los empleados, una nueva forma de trabajar en la que cada persona puede gestionar su horario y su trabajo según sus necesidades. Una apuesta por formas de trabajar más sencillas, eficientes y flexibles que implica que los trabajadores puedan elegir el horario y lugar de trabajo que mejor se adapte a sus necesidades, siempre dentro de una serie de parámetros de flexibilidad dónde son ellos los que deciden cómo quieren gestionar esas horas. (+info). Una verdadera utopía para muchos de nosotros pero que, bajo mi punto de vista, se acercaría bastante a esa felicidad laboral de la que nos hablan.

¿Y sabéis lo mejor de todo? que, aunque no lo parezca, está demostrado que funciona y no sólo para el trabajador sino también para la empresa. Y esto no lo digo yo, lo dice un informe de la Universidad de Navarra que analiza los efectos de la conciliación en el compromiso, la satisfacción y el salario emocional (ver informe aquí), del que se desprende, entre otras muchas conclusiones, que un empleado comprometido y motivado gracias al flexiworking aumenta la productividad de la empresa y el ahorro de costes más de un 20%. Y si todos son ventajas, ¿a qué estamos esperando?

La idea en sí no es ninguna “locura” y, de hecho, en países como Reino Unido, Alemania o EE.UU el 95, 70 y 61% de las empresas respectivamente gozan de horarios flexibles que permiten compatibilizar la vida personal y laboral. El flexiworking allí es una realidad. Y resulta, además, que estas empresas tienen mayor rendimiento laboral y, consecuentemente, mayores beneficios. (ver dato aquí). Pero claro, estamos hablando de países que cuentan con políticas gubernamentales más inteligentes que las nuestras donde se apoya medidas de esta clase. Ahora que vienen las elecciones alguno podría aplicarse el cuento. Porque, ¿tan difícil es de entender?

La respuesta es sí, porque estamos en España, pero yo no creo que el problema sea que no se entienda esa idea, de hecho algunas empresas como el banco Santander sí que han implementado ya esta medida.Yo creo que principalmente  nos encontramos con dos problemas, por una parte, nuestra cultura laboral, donde lo que se premia y valora es que estemos el máximo tiempo posible en el trabajo, y no que seamos más o menos productivos en ese tiempo… ¿si una persona es tan buena que hace su trabajo en 6 horas en vez de en 8 porque no puede irse a su casa a disfrutar de su familia? Porque esa persona no hace sólo su trabajo, hace el suyo y el de siete que no hacen nada, y no conviene que se autogestione porque entonces saldrá ganando. Y el otro son nuestras políticas de gobierno, que no apuestan por estas medidas. Vivimos en un país de señoritos y es lo que hay, nuestras políticas de gobierno hacen que los trabajadores sigan siendo considerados obreros, peones de un tablero de ajedrez donde hay que darle jaque mate a la reina a costa de ellos, aún prescindiendo de sus derechos si es necesario y robándole su tiempo si es preciso. Que aquí queremos parecernos a Europa sólo para lo que nos conviene…reaccionen por favor, reaccionen, que hay alternativas, pero no queremos ni verlas ni luchar por ellas. Maldito conformismo español.

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