Derrota

A seguir, con los nudillos rotos, buscando una puta puerta que un día se abra, que no te dé en la cara de nuevo, mustia ya, de tantos portazos. Portazos, que saben a agria derrota, a cristales rotos, a torres de naipes caídos. Caídos, están todos los versos que abandoné en un cajón aquella tarde, y todos los que quise rescatar de su miseria. Miseria, que desgasta el alma de ver un mundo injusto que premia a los injustos. Injustos son los criterios que rigen los caminos que llevan a ninguna parte, a ningún lugar. Lugar, es lo que busco, un lugar donde poder soñar de nuevo, donde ser libre de una vez, sin ataduras, sin cadenas, sin manos rotas. Rotas, se quedan las palabras que nunca llegan a nadie, que se pierden y que, después de perderse, se atreven a seguir.

¡¡Malditas, me estáis matando poco a poco!!

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