Amanecer

Hoy desperté antes de lo habitual, cuando la claridad del amanecer ni si quiera había osado aparecer tras los cristales. Es lo que tiene la mente cuando empieza a trabajar de mala forma, mezclando pensamientos y preocupaciones absurdas que, al final, consiguen trastornar el tan apreciado sueño. Cómo tantas veces…la mente había logrado vencer la batalla al sueño y éste, sin más remedio, se retiraba.

Sentí entonces la necesidad de disfrutar de aquello que, unas veces el sueño, otras el trabajo, y otras la pereza, nos roban… el despertar del mundo. Recordé entonces el amanecer más bonito de mi vida, ese que, aunque aparentemente no tenía nada de especial para nadie fue el primer amanecer de su vida. Ella no se enteró, dormía plácidamente junto a mí, como lo hace ahora, pero para mí fue el amanecer de mi alma, el despertar de este amor tan grande que ahora respiro…

Calenté un poco de café por si el poco sueño hacía mella después, cuando las horas del día se fuesen tornando tarde… Ya sólo faltaba esperar el milagro…

Y ahora, mientras los primeros rayos de sol se dejan ver, pienso en cómo ha cambiado todo, en cómo he cambiado yo y cómo ha cambiado lo que importa. Y las preocupaciones de hace unas horas, los turbios fantasmas de la noche, desaparecen. El sol ya baña mi Costa Malagueña, mis pequeñas montañas y mis ojos. Los pájaros ya han despertado y pienso en lo hermoso, en lo efímero de un momento y en como, si sabes hacerlo, si sabes apreciarlo, puedes disfrutarlo (y debes disfrutarlo) una y otra vez mientras la vida lo permita. Vuelven a aparecer las lágrimas en mis ojos, pero ahora de alegría, y entonces pienso…que deberíamos ver más amaneceres…para ser más felices en la vida…

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